dijous, 10 d’agost de 2017

Bodega Prado Rey (Gumiel de Mercado, Burgos, Castilla y León) (#escapadariberaduero)

En el Real Sitio de Ventosilla finalizamos la primera #escapadariberaduero. Nos alojamos y visitamos una de las fincas más grandes de la mitad norte de la Península, con un total de 3.000 hectáreas, 520 de las cuales dedicadas a viñedo (la más extensa de toda la D.O.).

Estuvimos muy a gusto, en un espacio ciertamente antiguo pero bien habilitado como alojamiento turístico, cómodo y confortable, y con un buen desayuno de buena mañana.




Los orígenes de la finca se remontan a principios de siglo XVI, cuando la reina Isabel la Católica compró los dominios. Pocas décadas más tardes, sería el Duque de Lerma quien haría construir el palacete, que es el actual hospedaje donde nos alojamos, y que es donde se alojarían diferentes miembros de la Corte acompañados de artistas, como Rubens o Lope de Vega.


El viñedo comienza a plantarse (o replantarse) en 1989, cuando también se construye la bodega. Pradorey bebe de la tradición pero siempre con una mirada puesta en la innovación y sin dejar de lado la tecnología. Fueron, según se nos explicó, pioneros en superar la tradición del clarete para apostar por un rosado como conocemos hoy en día; dedican esfuerzos a recuperar antiguas variedades; incluso a vinificar de forma diferente, como por ejemplo el blanc de noirs com Tempranillo.



La visita nos la hace Camino, quien nos explicará con todo detalle la filosofía de la bodega, su modo de entender el vino, de vinificar, etc. mientras paseamos port las diferentes dependencias.


El vino, más que de prensa, es de estrujado. Los depósitos troncocónicos son sólo para la gama alta, facilitando que el sombrero esté siempre sumergido y, con ello, más extracción de color.

La fermentación es espontánea.

Después de la sala de barricas, donde se realiza la maloláctica para dar redondez a los vinos, llegamos a la sala de homegenización.



El dormitorio de botellas es impresionante.



Hablamos de los diferentes vinos que elabora Pradorey. Llama la atención El Cuentista, el primer blanc de noirs, com Tempranillo, de la Denominación. El joven roble es de tres meses (Tempranillo con algo de Cabernet Sauvignon y Merlot); el Finca Real Sitio Ventosilla lleva 24 meses en roble francés y 6 meses en conos de madera de roble de Nevers; o el Élite, que es un clon de la variedad Tempranillo, con 14 meses en barrica y 6 en conos de madera Nevers, más otros 4 años en botella.



La ratio media  de uva por cepa para los mejores vinos está a tan sólo a 2'5 kg/cepa.

También vemos alguna ánforas de barro donde fermenta algún vino, que será de consumo rápido, sin posterior paso por madera.


Comenzamos la cata por el Prado Rey rosado 2015 fermentado en barrica. 50% Tempranillo, 50% Merlot. Acidez, glicérico, afrutado, algo graso incluso. Muy rico, para copas incluso gastronómico.




Seguimos con el Prado Rey crianza 2014 de la Finca Valdelayegua. Coupage de Tempranillo, Cabernet Savignon y Merlot, con un año en barrica de roble francés y 3 meses en conos de roble de Nevers. Notas tanto de fruta como de madera. Redondo. Amplio. Tanicidad controlada. Totalmente gastronómico.




La cata la redondeamos con un buen chorizo y queso de la zona, con pan y aceite producido por la misma bodega.



En fin, pasamos un buen rato y seguimos aprendiendo y disfrutando cada vez más de los vinos que se realizan a lo largo de la Ribera del Duero, un territorio del que sin duda todavía queda mucho por explorar, y con lo que nos ha ofrecido en esta primera escapada, nos deja con ganas de más, y más...

(Fecha: domingo, 12 de Febrero de 2017)






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